Reflexion de un poeta

Un patético poeta escribe sus letras en el humo para que nadie las lea... o por lo menos eso creía.

14 abr 2011

El escorpion

Me enamore del escorpión.
De la dulce silueta que dibuja su aguijón,
de las fuertes tenazas que me sujetaban a su pecho,
de su articulada y silenciosa forma de matar.

Su dulce veneno sabia a beso de mujer.
y cuando por las noches me atacaba
el dolor se tornaba en placer.

Por las noches me abrazaban sus tenazas,
colocaba mis manos en su cuerpo invertebrado.
Un escorpión negro, nocturno,
Muerte lenta como la noche; muerte sensual me espera.
Luego el silencio.
El escorpión me sigue buscando,
y aun  ahora pienso en la pulcritud de su beso.

No quiero volver a verla.
Pero por las noches cuando camino, acompañado de las estrellas,
no puedo evitar llorar.

Posado en el cielo observo al escorpión,
No puedo correr, el escorpión dejo su veneno en  mi cuerpo.
Yo y el escorpión estamos juntos.
Somos uno solo.
Y luego el silencio.

In flames.

En flamas estoy.
Observo tus brazos luminosos, incendiándose lentamente;
es la luz de tus brazos la que me llama,
me ensordece,
me maravilla.

En llamas te abrazo.
Estamos juntos en el ojo del fuego. Es un
fuego blanco, es un fuego rojo,
es nuestro fuego;
estamos juntos en el incendio.

El fuego me agrada, me consume;
tú me consumes.
Consumamos pues al mundo.
Incendiemos una vez más esta vida.