Me enamore del escorpión.
De la dulce silueta que dibuja su aguijón,
de las fuertes tenazas que me sujetaban a su pecho,
de su articulada y silenciosa forma de matar.
Su dulce veneno sabia a beso de mujer.
y cuando por las noches me atacaba
el dolor se tornaba en placer.
Por las noches me abrazaban sus tenazas,
colocaba mis manos en su cuerpo invertebrado.
Un escorpión negro, nocturno,
Muerte lenta como la noche; muerte sensual me espera.
Luego el silencio.
El escorpión me sigue buscando,
y aun ahora pienso en la pulcritud de su beso.
No quiero volver a verla.
Pero por las noches cuando camino, acompañado de las estrellas,
no puedo evitar llorar.
Posado en el cielo observo al escorpión,
No puedo correr, el escorpión dejo su veneno en mi cuerpo.
Yo y el escorpión estamos juntos.
Somos uno solo.
Y luego el silencio.