Reflexion de un poeta

Un patético poeta escribe sus letras en el humo para que nadie las lea... o por lo menos eso creía.

28 may 2011

Confesión.

Confesión…
Está, te adoro,
con tus profundos ojos avellana,
luminosas perlas de un mar eterno
incesantes reflejos de tu alma.
Son en tus ojos todos mis amaneceres.

Con tus suaves y dulces labios,
(hermosa tentación color carmín)
labios de miel y de fuego
de tierra y de agua,
yo te adoro.

Desde aquí te adoro.
Con tu leve presencia y el silencio de tu ausencia,
porque sabes que te veo aun cuando me das la espalda.
Con tus manos, tersas manos, que hablan más que tus labios y
con tu esencia entrañante de misterios.
Lo confieso, yo te adoro.