me dirigen al sitio de donde provienen los llantos.
Las palabras abnegadas fluyen hacia el mar,
de ellas nacen los pájaros del olvido.
El sendero es claro y aun así guarda misterios,
todo esto se parece a adentrarme en tu alma
con luces siempre lejanas. Todo es difuso,
pareciera que la soledad misma hablara.
Hacia el mar voy, todo está en calma
todo se vuelve intangible,
a lo lejos se observan imágenes ocultas en la nada;
la bruma lo consume todo.
El silencio es cada vez más profundo,
todo se torna gris.
Hacia el mar voy, el mar me llama.
Observo como aparece un faro iluminado sobre la nada,
el mar es gris. (Ya no hay miedo ni angustia).
Todo esto se parece a estar dentro de tu alma.
En el mar estoy, ya todo calla
solo escucho la melancólica voz de la ausencia.
En el mar estoy, la vida misma calla,
cierro los ojos.
En el mar estoy, voces me llaman.