Reflexion de un poeta

Un patético poeta escribe sus letras en el humo para que nadie las lea... o por lo menos eso creía.

1 abr 2012

Y si muriera mi padre?


Primera parte.
Nunca frente a tu muerte,
Nos paramos a pensar en que murieras
Nunca, ni mil veces mil nos paramos,
A llorar por tu dolor, a afligirnos por tu vida.
Siquiera una ves hemos empezado a extrañarte,
A sentirte lejos o a llorarte
(llorarte, como se le llora a un niño,
A un dolor de muelas, a una lagrima,
como se llora uno a si mismo).
Nunca nos paramos a pensar en que morirías.
Padre,
Nunca, nunca nos paramos.

La rama que soy yo, esta tirada en el piso
Porque el roble que eras tu, ya no me sostiene;
Has perdido tantas cosas y a ti mismo,
 Y yo he perdido como tú, y conmigo me he perdido.
Tus raíces se secaron hasta la medula
Y tú tronco ah caído de un hachazo
Y he caído yo contigo, y caído, caído
Es hora de que estemos en el piso.
Todo a su tiempo muere:
La luz, el día, el pan y el vino.
Tú te vas muriendo esta tarde
Yo me voy muriendo contigo.

Me duele que te duela.
Que estés muriendo en silencio,
También me duele.
Me duele tanto tu valor cobarde
Por resignarte a muerte,
Por resignarte a vida.
Por no dejarte morir.

Me desperté a media noche
Llorando.
Buscando aliento en tu ronco pecho.
Anhelaba tanto que murieras
Y anhelaba al mismo tiempo
Que un último soplo de tu vida, nunca dieras.

Aun ahora te miro sentado en tu balcón,
viendo como pasa el tiempo por la calle
Ah! padre me parezco tanto a ti,
y no es sino hasta este momento que lo se
siempre vamos a estar juntos...